¡Hola que tal!

Soy Sergio Jarque, nací en Barcelona en 1968 y actualmente resido en Cardedeu. Desde muy niño, me sentí atraído por la magia de la fotografía, cuando tenía 14 años compré mi primera cámara fotográfica de las llamadas réflex, y así nació un hobby que se ha convertido con el tiempo en toda una profesión. Durante muchos años, mi formación fue básicamente autodidacta, complementada con algunos cursos y talleres impartidos por fotógrafos profesionales. Soy licenciado en Derecho por la Universidad de Barcelona (1993), fue trabajando como responsable de administración en una empresa de Barcelona, cuando empecé a considerar la fotografía como una verdadera opción profesional, a la que he llegado por pura vocación.

En 2008 inicié mis estudios de fotografía en el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya (IEFC), obteniendo la graduación en el año 2012, especializándome en fotografía de Arquitectura, Interiorismo y Bodegón publicitario.

Recientemente, he abierto un pequeño estudio fotográfico en Cardedeu (Barcelona), donde realizo fotografía de retrato y deportiva, tanto a particulares, como a profesionales. Tener el control sobre la iluminación, te permite crear imágenes únicas que  generan sentimientos y transmiten emociones.

Otras especialidades que realizo son, la fotografía de arquitectura e interiorismo, en hoteles, casas rurales y restaurantes, y fotografía de producto y publicidad. Entre mis clientes se encuentran estudios de arquitectura, inmobiliarias, negocios de hostelería, particulares y deportistas. A nivel personal, mis gustos e intereses se mueven entre la fotografía de paisaje, viajes y astrofotografía. Viajo frecuentemente a Noruega e Islandia, donde me gusta sumergirme en sus espacios naturales, en cualquier época del año; y es allí donde he descubierto algunos de los paisajes más bellos de Europa.

Me dedico a la fotografía de retrato, arquitectura, interiorismo y producto.

Como fotógrafo de arquitectura, busco siempre hacer una interpretación de la obra arquitectónica, incorporando en la imagen dos factores, que pese a ser muy distintos, intento que se complementen:

  • El primero es buscar un elemento artístico, que despierte una emoción en el espectador, que le ayude a guiarlo hacia el punto de interés principal de la imagen, que haga destacar la obra arquitectónica; en resumen, que logre captar el interés del espectador. En la fotografía de arquitectura, me gusta darle un tratamiento paisajista, ubicando espacialmente la construcción, y mostrando su interacción con el entorno, buscando ese momento mágico de luz, que dura unos pocos minutos y que crea un instante único e irrepetible.
  • El segundo es un elemento más formal o técnico; se trata de utilizar una técnica específica, a la hora de fotografiar una construcción o un edificio, que interprete la obra del arquitecto; debe ser una fotografía respetuosa con las proporciones que ha dispuesto el arquitecto; que sea muy cuidadosa con los diferentes planos de la imagen, evitando las líneas de fuga verticales y corrigiendo las posibles distorsiones geométricas de la óptica.

Intento incorporar a toda fotografía un elemento artístico, que despierte una emoción en el espectador y que capte su interés

Como fotógrafo interiorista, busco la interpretación de un espacio interior, mediante la utilización de un punto de vista, que consiga potenciar aquellos elementos que forman parte de ese espacio.

Podríamos establecer dos tipos de elementos, que conformarían un determinado espacio, y definirían su personalidad:

  • Elementos funcionales; establecerían a que está destinado un espacio concreto; no es lo mismo fotografiar una mesa de oficina, que una mesa de un comedor de un apartamento turístico.
  • Elementos estéticos y decorativos; influirían en la imagen que se quiere transmitir de un espacio concreto; aquí serían importantes detalles como los colores de las paredes, o las texturas de las alfombras, la iluminación artificial, o el mobiliario seleccionado. La manera como se empleen esos elementos, transmitirán una imagen y unas sensaciones concretas.

En ocasiones, y siempre dependiendo de lo que queramos transmitir, es interesante incluir elementos que personalicen una estancia, y la hagan más habitable, aportándole cierta calidez (por ejemplo, unas gafas sobre un libro abierto en una mesita de noche, una vela encendida sobre una mesa auxiliar, unas zapatillas y un albornoz en un cuarto de baño); siempre intento que la imagen genere una emoción en el espectador.