En los últimos trabajos de interiorismo que he realizado, he ido introduciendo poca a poco imágenes panorámicas; pues permiten incluir ángulos de cobertura mayores que los que proporciona un objetivo gran angular, también permiten al espectador hacerse una idea de como está organizado el espacio, y además proporcionan una experiencia visual mucho más atractiva que una fotografía tradicional en formato 3×2. Los nuevos diseños de las páginas webs y los formatos panorámicos de los monitores, les sacan más provecho a este tipo de imágenes. Pero me gustarían diferenciar entre dos tipos de fotografías panorámicas: Las panorámicas esféricas, creadas a partir de la rotación del objetivo sobre su punto nodal, y las panorámicas en perspectiva, que són aquellas producto de un desplazamiento del objetivo sobre el plano focal donde se encuentra el sensor.   

La diferencia entre ambos tipos de panorámicas, es importante porque produce efectos visuales totalmente distintos. Si bien la panorámica esférica permite cubrir un ángulo mucho mayor, pudiéndose llegar hasta los 360º, en el caso la panorámica en perspectiva, nos permitirá incrementar los extremos laterales de la imagen a derecha e izquierda o también por la parte lateral superior e inferior, del encuadre original que ya cubría nuestra óptica descentrable. La principal diferencia visual entre ambas panorámicas, es la pérdida de las líneas horizontales rectas en la panorámica esférica, manteniéndose sólo rectas las verticales, esa deformación es necesaria para que sea posible el ensamblaje de los diferentes fotogramas que conforman la imagen final. En el caso de la panorámica en perspectiva o rectilínea, donde se mantienen rectas las líneas horizontales y verticales, proporcionan una imagen mucho más equilibrada y arquitectónicamente correcta. Véanse las seis siguientes panorámicas esféricas y en perspectiva, realizadas en los centros deportivos de Fundació Claror. ¿A que se nota la diferencia entre las tres primeras y las tres últimas?